Aprender a escuchar sonidos, y ser capaces de repetirlos, ayudan a
que la especie humana, y también animal, evolucione y se mantenga
subsistente en la Tierra. El sentido de la audición está presente y
desarrollado en nosotros desde antes de nacer. El oído del bebé en el
útero de la madre ya está en pleno funcionamiento, a diferencia de otros
sentidos, como el de la vista, que no está aún desarrollado. Es gracias
a este sentido como aprendemos desde muy pequeños a entender el mundo
que nos rodea a través de los ruidos. Si desde bebés no escuchásemos
hablar a nadie, no nos sería posible el aprender a hablar. Es por ello
el sentido más importante en el desarrollo de nuestra experiencia vital y
personal.
El cerebro humano es capaz de identificar tres características del
lenguaje sonoro; una característica es el tono, todos somos capaces de
diferenciar una voz grave de una aguda. Esto es porque estructuras como
el
cerebelo,
el giro de Heschl, el giro frontal inferior, área parietal, el área
premotora y el área supratemporal, hacen una separación y por ello lo
podemos distinguir. Otra característica es la armonía, con activaciones
en la corteza frontolateral inferior y ventral premotora. Y la última
característica es la melodía, con activaciones en el giro temporal y
plano temporal.
El
lóbulo temporal está inferiormente situado en la fisura lateral (FL). Presenta una superficie lateral y una basal. El
giro temporal inferior se extiende hacia la parte basal. El área auditiva primaria (giro de Heschl) está situada en el borde superior del
giro temporal superior.
Por tanto, la percepción sonora del habla se produce en el giro de
Heschl, en los hemisferios derecho e izquierdo. Esas informaciones se
transfieren al
área de Wernicke
la cual participa en la comprensión del lenguaje hablado y al lóbulo
parietal inferior, que reconocen la segmentación fonemática de lo
escuchado y, junto con la corteza prefrontal, interpretan esos sonidos.
Para identificar el significado, contrastan esa información con la
contenida en varias áreas del lóbulo temporal.

El área de Wernicke, se conoce así en honor al neurólogo que la
describió por primera vez. Pero también se la conoce por otros nombres
como; área del conocimiento, área interpretativa general, área de
asociación terciaria. Está especialmente desarrollada en el hemisferio
dominante para el lenguaje, que, generalmente suele ser el lado
izquierdo. El desarrollo de esta área permite alcanzar niveles altos de
comprensión y procesar la mayor parte de las funciones intelectuales del
cerebro. Se encarga de la decodificación de lo oído y de la preparación
de posibles respuestas. Es importante para la comprensión de palabras y
en los discursos significativos.
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